Vivimos tiempos difíciles. Tiempo de contradicciones numerosas y bromas tremendamente serias. Tiempos de guerras, porque la paz no da dinero. De pactos por el bienestar del medio ambiente y cremas para detener el envejecimiento y países superpoblados de literales muertos de hambre.
Tiempos en las que un adolescente chino llamado Zheng ha vendido uno de sus riñones para comprarse un Ipad. Usted leyó bien, un adolescente chino, no colombiano, ni siquiera haitiano; un jovencito chino.
Sabemos que China, más que un territorio es un símbolo. Es la tierra del panda, la grulla, el mono, el tigre y el dragón. Tierra que huele a narcisos, lirios, flores de durazno y ciruelo…tierra del bambú.
China es famosa por sus venerables ancianos que parecen haber retoñado muchas veces y por sus venerables aprendices, mas conocidos como “pequeños saltamontes”. China da la impresión de tener lectores en todas las esquinas y monjes a horas extras que hablan palabras de amplio contenido y sabiduría.
China es una cultura que ha sobrevivido a crueles siglos, pero, ¿quién sabe si la actual generación de chinos podrá sobrevivir a la tiranía tecnológica?
Da la impresión que la juventud china de hoy quisiera escapar a la historia. Parece que la milenaria cultura china se bastardeó y que los chinitos actuales parecen ser de otro formato, el del consumismo, el de si no lo tienes, no vales; tanto que vender un riñón y exponerse a la muerte, vale para tener un Ipad hecho en China.
No quiero ni pensar que si esto pasa en China, siendo china lo que es; ¿qué no podría ocurrir en nuestros países en donde se vive de apariencias? De aquí en adelante creo justo pensar en que a cada persona que vea con Ipad II, con Blackberry o portátil nuevo, tal vez le falte un riñón, un pulmón o tres litros de sangre…
martes, 7 de junio de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
Hasta luego al pastor Wilkerson
En un accidente de tránsito, este miécoles acaba de fallecer el pastor David Wilkerson, autor del célebre libro La cruz y el puñal.De sus blog personal, estractamos estas palabras escritas apenas esta misma semana:
"Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: "Has creído porque has visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto" (Juan 20:29).
Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza cuando todos los medios han fracasado.
Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por el milagro pero éste no ha sucedido.
Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: "¿Dónde está tu Dios? Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las promesas y confió". Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: "La oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en él nunca más. ¡No vale la pena!" Inclusive preguntas sobre la existencia de Dios vienen a su mente.
Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos. Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron tales ataques demoníacos.
Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra: El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: "Yo estoy contigo. En este momento no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte. Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor".
Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su Palabra. No hay otra esperanza en este mundo"
"Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: "Has creído porque has visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto" (Juan 20:29).
Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza cuando todos los medios han fracasado.
Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por el milagro pero éste no ha sucedido.
Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: "¿Dónde está tu Dios? Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las promesas y confió". Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: "La oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en él nunca más. ¡No vale la pena!" Inclusive preguntas sobre la existencia de Dios vienen a su mente.
Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos. Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron tales ataques demoníacos.
Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra: El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: "Yo estoy contigo. En este momento no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte. Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor".
Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su Palabra. No hay otra esperanza en este mundo"
jueves, 24 de febrero de 2011
Breve manual para chicos que se pierden.

Hola pequeño hijo, debido a que el perderse por ahí, de parte de los niños, se ha incrementado ostensiblemente, he pensado escribirte este manual para que lo lleves siempre contigo y en caso de que algún día te pase eso de extraviarte, lo abras y sepas como comportarte.
Lo primero que debes saber es que A CUALQUIERA LE PASA.
No te sientas mal por ello. Le pasó al abuelo, el viejo Ignacio, quien de chico salió a pescar en su canoa desde el puerto y se dejó llevar por las olas, cosa de día y medio mar adentro. Se la pasó comiendo sardinas y bebiendo agua lluvia hasta que un pesado buque de bandera coreana, lo condujo de nuevo a puerto. Tan pesado era el buque que el abuelo remó tres días tras él y hasta le tocó esperarlo en la cresta de una ola. En pocas palabras, le tomó más tiempo retornar, que perderse.
Ignoro si tu abuela se perdió de niña, pero tu madre si me ha confesado que tuvo su triste y desagradable episodio de estar perdida en un mercado y que mientras la hallaban, le tocó aguantar pisotones, empujones y olores a pescado. Y tu padre, el mismo que escribe este manual, se extravió un día en que salió a la vuelta de la casa para intercambiar un comic de Kalimán a casa de un amigo. Al querer volver, todo me pareció distinto; porque, entiende esto, hijo mío, cuando te pierdes en la ciudad o en el bosque, todo: edificios, casas, puentes, arroyos y animales, conspiran contra ti para que sigas perdido. Yo me extravié caminando casi un día.
Allí me acordé del abuelo Ignacio, cuya estrategia fue seguir al buque; yo, pues, seguí unas rutas de autobuses desde el remoto lugar donde caminé hasta las cercanías de mi casa y llegué entrada la noche.
Entonces, perderse es una cuestión genética. ¿Recuerdas que ya hiciste un intento hace poco en un supermercado? Aunque fue algo breve, fueron tus primeros pinitos en la materia; porque eso de extraviarse se lleva en la sangre. Recuerda, a cualquiera le pasa, no podemos escapar de la herencia. No te sientas mal o inferior por el hecho de perderte. Respira profundo y sigue leyendo.
Lo segundo es LLEVAR ALGO DE COMER para que cuando te pierdas, no pases tanta hambre. Ya es triste perderse; ahora, no tener nada que comer, es más triste. Cuando me pasó, pensé que llegaría pronto a la casa, pero, no fue así y me tomó la hora del almuerzo en toda la ciudad y los olores a guiso saliendo de las casas me aturdía mucho y mis tripas gruñían en mí. Solo una señora con aparente cara bonachona, a eso del mediodía me vio bajo un árbol, sofocado y tratando de orientarme, y me preguntó:
-¿Tú estás perdido, muchacho?
-Si señora- le dije lastimeramente.
¿Y tienes hambre, verdad?
-Unjú- dije.
¿Te comerías un pan de ayer?
…Bueno- Dije tímido.
-Mmm- dijo la doña. –Entonces ven mañana- y se metió a su casa.
“ Vieja bruja” pensé.
Desde entonces, procuré llevar siempre en mi bolsillo, una galleta, una golosina o un trozo de panela. Recuerda al abuelo Ignacio, cómo las sardinas que usaba de carnada le sirvieron de alimento hasta que volvió a tierra. Por eso, hijo mío, lleva siempre aunque sea un pan, cuando salgas de la casa, porque nunca se sabe el día en que te perderás. Es más, cuando llevas un pan contigo, es seguro que te perderás. Los chicos alemanes lo saben mejor. Supe de un par de ellos, Hansel y Gretel, quienes sabiendo que terminarían extraviados en el bosque, fueron dejando un camino de migas de pan. Lógicamente, los animales del bosque terminaron comiendo las migajas y ellos, hambrientos, trataron de comerse las paredes de una casa en el bosque, a cuya dueña, que resultó ser una bruja, no le gustó para nada la idea de los chicos y creo que los cocinó. Que no te pase a ti… no riegues tu pan, guárdalo para comerlo.
Y por último y a lo mejor lo más importante que debes aprender es LA VIRTUD DE SABER APARECER. Muchos chicos saben perderse, pero definitivamente necesitan mucho entrenamiento para el momento cumbre de volver a casa. Ensaya varias formas, por ejemplo:
1. Corriendo de frente a los brazos de papá o mamá que de seguro te andaban buscando. Deja que te alcen y te lancen un poco al aire. Es un momento importante para ellos, así que deja que sean felices. Permite que se desahoguen y digan cosas como:
¡¡Nos tenías en ascuas!!
O algo como:
-Oh hijo, pensábamos que nunca te volveríamos a ver-
2. Presentarte como si nada. Es decir, dejar que ellos asuman que andabas por ahí, tal vez, jugando canicas o pateando pelota en algún solar con tus amigos. Esto sirve mucho si es sábado, domingo o festivo, que no tienes deberes escolares y si tienes mas hermanos; seis o siete por ejemplo, ya que poco se notará tu ausencia; pero, si eres hijo único, no pienses en aparecer de esa manera, ya que te harás acreedor a una soberana tunda por tu, según ellos, descarada indiferencia al dolor de sus corazones.
3. Duérmete justo antes de que te encuentren. Esto lo usó el abuelo Ignacio. Ya próximo a la playa y al verla de lejos llena de gentes, incluyendo a sus padres, simplemente se tumbó en su canoa y dejó que las olas lo llevaran a la orilla. (Esto es efectivo cuando no sabes la reacción de tus padres) El abuelo dormido, despertó la ternura a todos y lo tomaron sus padres, le llevaron cargado hasta la casa y lo acostaron en su hamaca. Al día siguiente nadie le habló del asunto y el abuelo, con el tiempo no supo si todo aquello había sido verdad, o simplemente un sueño.
lunes, 14 de febrero de 2011
Recordando a Jimmy
Jimmy Swaggart, sin duda el mas importante predicador pentecostal del siglo pasado.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Oye, LA COSA se fue
Disfrutábamos, mi esposa, mis hijos, ignoro si mi suegra y yo, de un increíble baño de mar en Mayapo, playa virgen de la Guajira colombiana. Laura y Santiago, mis hijos, se divertían de lo lindo con su flotador Made in USA, traído por su tía desde Jacksonville (eso queda a mano derecha de Miami). Al rato, un par de chicos de la etnia wayúu se aproximaron y primero tímidos, pero, al rato ya parecían de la familia jugando con mis hijos, haciendo piruetas en las olas y enseñándonos algunas palabras en wayuunaiki.
Como a mediodía, nos metimos bajo la sombra de un rancho a disfrutar del almuerzo: Sopa de pescado, arroz de pescado, picada de pescado y pescado frito. Delicioso. Mientras, los chicos wayúu me pidieron seguir jugando con el flotador y en acuerdo con mis hijos, accedimos. No pasaron diez minutos cuando uno de ellos vino con una cara de angustia terrible.
-Oye- me dijo. –LA COSA se fue-
¿Qué cosa? indago.
-LA COSA, se fue, va lejos.
Entendí que se trataba del flotador.
¿El flotador?
-El flotar, LA COSA, va lejos- Le entendí que su hermanito menor se había lanzado a las olas a tratar de rescatar nuestro flotador.
-Busca a tu hermano y dile que deje ir LA COSA- le dije. El chico corrió y al rato, gracias a Dios regresaron ambos sin el flotador y con caras de pesar. Les tranquilicé diciendo que no se preocuparan, que dejaran ir LA COSA. Mis hijos no estuvieron de acuerdo y pretendían hacer que los muchachos fueran por el flotador y les mostraban desde la playa el puntito naranja en que, por la distancia, se había convertido LA COSA. Explique a mis hijos que algún día tendrían un flotador nuevo, (De seguro su tía leyendo esta nota, será movida a traerles otro) pero, que no podía ponerse en riesgo la vida de un niño solo por un flotador, Porque, conociendo a los wayúu, no era muy bueno para nuestra salud que fuéramos responsables de una calamidad; pero, sobre todo, porque las personas son más importantes que LAS COSAS.
Es muy fácil en este mundo COSIFICADO sentirse infeliz por no tener un blackberry. Creernos los más miserables por tener una “panela” de celular. O unos pobres diablos porque nuestra ropa no es de marca. Experimentamos enojo si LA COSA se descompone y nos atribulamos y deprimimos si nos roban LA COSA-. A veces hasta ponemos la vida en riesgo por defender LA COSA. ¿Cuántos no se han hecho acreedores a un balazo por resistirse a que delincuentes le quiten LA COSA, llámese esta, celular, prendas o vehículo?
Pero, lo peor es que pasamos más tiempo con LA COSA que con las personas que amamos. Parece que no hemos entendido que si LA COSA se va, sea que se la llevó el mar o se daño o nos fue robada, otro día podemos tenerle de nuevo; pero, si se va un hijo o esposa o padre o amigo, no volverá y que el tiempo de valorarlos es ahora. Deberíamos sentirnos los más bendecidos por tener amigos, hijos, esposa o padres.
domingo, 7 de marzo de 2010
Frases célebres sobre mujeres

Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor.
Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.
viernes, 26 de febrero de 2010
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