Volverá el campesino a echar su semilla al viento. La semilla que guarda tanto en su secreto. Se abrirá paso en tierra, al principio, lentamente, con el ritmo lento de los buques de carga.
Es la semilla de mi campo, exhausta de fecundidad, preñada de vida, que lleva ruido en su interior.
Al tiempo, el rumor de la mies que crece se abrirá paso por entre caminos y se volverá un ruido que llena el cielo vacío y luego, un sonido grave que se expande en alrededores.
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